jueves, 12 de noviembre de 2009

Windigo- Noraly Laime

En un país muy lejano vivía, en una hermosa casita, un enano llamado Windigo. Era bueno y trabajador. Vivía rodeado de animalitos del bosque y le gustaba arreglar todos los días su hermoso jardín de muchos rosales.

Un horrible día, mientras Windigo descansaba en su siesta diaria apareció un grupo de enanos malvados. Destrozaron su casita y su hermoso jardín, mientras le decían:

- ¡eh, enano tonto! ¿Para esto construiste tu castillo?
- ¿Te gustó como quedó?

Windigo miraba con mucha tristeza lo que estaban haciendo esos enanos malvados. A su memoria volvieron todos los momentos más lindos que vivió en ese lugar junto a sus padres que ya habían fallecido, hace muchos años atrás.

- ¡Eh! ¿sos mudo? ¿Por qué no contestas si te gustó como quedó?

Windigo miraba al suelo, con sus manos atadas respondió:

-¿Por qué me hacen esto si yo no les hice nada? ¿Por qué destruyeron mi hogar?
- No lo vas a necesitar –respondió un enano- vas a vivir en el palacio de la reina porque ahora eres un esclavo. ¿Y todos estos animales qué me miran? ¡Mátenlos a todos!

Windigo gritaba ¡corran! ¡corran! mientras le pegaban. Su mejor amigo, el conejo, se quedó sentado a su lado y lo mataron sin piedad.
Así, se llevaron a Windigo esposado. Caminó dos días sin comida ni agua.

Llegaron al palacio y lo tiraron frente a la reina que también era enana.

- ¿Este es el prisionero? –preguntó la reina.
- Si. –contestó uno de los enanos.
- ¿Cómo te llamas? – preguntó la reina al prisionero.
- Windigo –respondió despacio.
- Llévenlo al calabozo y esperen mis órdenes.

En el calabozo se encontró con muchos esclavos. Le dieron de comer y beber. Uno de los esclavos se le acercó y le preguntó:

- ¿De dónde vienes?
- Desde muy lejos. No lo sé bien porque vine con lo ojos vendados – respondió Windgo.
- Me llamo Jenaro, ¿y tú?
- Windigo.

Fue lo único que habló en todo el día. Al día siguiente se despertó decidido a irse de ese lugar. Se paró en una piedra y dijo en voz alta:

- ¿Qué les pasa a todos ustedes? ¿Cómo permiten tantas humillaciones? Yo estoy decidido a salir de aquí ¿Quién está conmigo? Nunca viví encerrado. Tenía mi casa, mis amigos y me los mataron. Si nos unimos podemos salir.
- Hace muchos años que estamos aquí –le respondió uno de los esclavos- nunca nadie se escapó por miedo a la reina.
- Nosotros vamos a ser los primeros- dijo Windigo muy decidido

Cuando el guardia estaba llegando para llevarlos a todos a realizar trabajos pesados, Windigo se escondió detrás de la puerta. El guardia entró y Windigo lo golpeó muy fuerte con una piedra en la cabeza. Los demás esclavos estaban muy asustados por lo que hacía.
Windigo ordenó a los demás que salgan de las celdas y que liberen a los otros esclavos. Inmediatamente, vinieron seis guardias. Los esclavos agarraron piedras y los golpearon.
Se juntaron todos. Eran más de doscientos esclavos y enfrentaron a los soldados que eran unos cien. Los esclavos, con Windigo al frente, hicieron rendir a los soldados. Mientras tanto, la reina trataba de escapar.

- ¿A dónde vas? –se interpuso Windigo- ¿Cómo puedes hacer tanto daño? Me das lástima.
- ¡Piedad! ¡piedad! –suplicó la reina- Por favor no me maten.
- Nosotros no somos ningunos asesinos –dijo Windigo.

Cuando miró hacia atrás, una mujer mal vestida y muy golpeada se le acercó.

- Gracias valiente hombre por salvarnos –le dijo al pequeño héroe, mientras los demás esclavos se arrodillaron alrededor de la mujer gritando:
- ¡Viva la reina Iris!
- ¡Tú eres la reina! –preguntó Windigo.
- Si. Soy yo –respondió la mujer y aparecieron niños y mujeres esclavos a saludar a la reina y a darle las gracias al valiente Windigo.
- Quiero volver a mi casa –dijo el héroe.
- No te preocupes, te llevaremos.

Y, fue entonces que la malvada reina y sus soldados fueron encarcelados y condenados a realizar buenas obras para los demás.
Construyeron la casita de Windigo y su jardín. En agradecimiento a su salvador, todos los años la reina lo esperaba con una hermosa fiesta para recibir al valiente Windigo y a sus amigos animales.

viernes, 30 de octubre de 2009

el que ríe al último...


Como era de esperarse, este domingo tampoco vino mi familia a visitarme, sólo se encargaron de dejarme en este horrendo lugar, frío y solitario, encerrado como si estuviera preso, pero con la diferencia de que aquí podía salir solamente hasta el patio, en donde me rodea un interminable césped, tan verde y bien cortado que parece un paraíso.
En este asilo sólo hay viejos olvidados y totalmente marginados, y me atrevo a incluirme.
Hace ya dos meses que no veía a mis viejos amigos y lo único que me quedó era jugar una partida de ajedrez solo.
De repente mi “otro yo”, un amigo imaginario, enfrentados el uno con el otro, él con las piezas blancas y yo con las oscuras. Empezamos a jugar lo que pensé que iba a ser una partida interminable. El premio…una dentadura, la más hermosa y preciada, la que esperé por tantos años.
La partida empezó por él, quien hizo un solo movimiento y me dejó en jaque, mi rey estaba en peligro, no tenía escapatoria y, como era de esperarse, me ganó y gané el premio mayor, aquella bella sonrisa con la que se burló de mi, como el resto de mis familiares y todas las personas que se rieron de mi por tan largos años.

Nelson Gómez

lunes, 26 de octubre de 2009

Marimonda - Camila Camacho



El marimonda es un joven biólogo llamado Juan José Arturo Báez, “súper dotado” es alto y fornido. Para algunas chicas el hombre perfecto, pero todas se preguntan como puede estar soltero.
Como ya saben, el marimonda es: un animal mítico que es símbolo del carnaval de Barranquilla que tiene orejas de elefante y trompa y con boca y ojos de humano
Para toda la gente que se pregunta cómo un joven con todas cualidades puede ser apodado “marimonda”. Yo responderé esa incógnita. Los ancianos dicen que este joven fue maldito por una vieja hechicera, que tomó el cuerpo de una hermosa jovencita, de este modo lo encantoó con su belleza. Pero al enterarse de ese hechizo huyó del pueblo, y por la furia que traía la bruja, le lanzó un hechizo que decía, “que este joven cada verano, en tiempo de carnaval, se convertiría en el legendario MARIMONDA.
Los jóvenes dicen que el se convierte en eso, porque fue en tiempo cuando lo dejó su novia , una bella muchacha, hija de un reconocido cantante, por ese motivo fue a la casa de una bruja a pedirle que haga regresar a su novia con él, pero la bruja le pidió una condición, que cada carnaval el iba a recordar la infidelidad de ella convirtiéndose en MARIMONDA.
Pero las jovencitas dicen que fue hechizado, y solo se puede deshacer de ese hechizo cuando conozca a su verdadero amor.

domingo, 14 de junio de 2009

Del infierno-Emanuel Cruz


Era una noche fría, cuando yo, María, que le había vendido mi alma al diablo hace un año, le pedí al diablo un día para volver al mundo. Lo primero que hice fue buscar a esos delincuentes que me habían robado y disparado mandandome al infierno. Crucé la avenida de mi casa, cuando vi a esos delincuentes cuando estaban asaltando a una mujer. Atrás mio había un demonio escondido en un arbusto, él había sido enviado por el diablo para que me vigilara. Pero cuando vi el sufrimiento de esa mujer, pude ver en sus ojos su futuro, sería enviada al infierno y le sucedería todo lo que me había sucedido a mi. No dude en ayudarla pero el demonio me llevó de vuelta al infierno.

jueves, 4 de junio de 2009

Mi juego - Elias, Verónica y Ana


Era otoño. Me encontraba en el parque y me preparé para jugar al ajedrez. Yo estaba seguro de mi mismo y él me temía. En cada movimiento que yo hacía, su cara de inseguridad abría el paso a su derrota.
Ya a un movimiento de mi triunfo él me distrajo. De repente el sentido del juego cambió.
No logré vencerme.

sábado, 30 de mayo de 2009

El susto de la muerte- Carla Montez




Matías es un chico que, supuestamente tiene 18 años, pero en realidad murió hace siglos.


Un día a Matías- pero un día en su vida es diferente al resto de la gente- se le apareció el diablo y le ofreció todas las riquezas del mundo a cambio de su alma. Éste no le hizo caso a nada de lo escuchaba. El diablo se cansó y le dijo que si no le entregaba su alma la muerte vendría . Matías comenzó a reírse, y el diablo ,enojado porque se reía de él, logró que en segundos se apareciera la muerte.

La muerte al verlo empezó a llorar. El diablo, preocupado, le preguntó qué estaba pasando. Ella le confesó que Matías le daba miedo, porque ya lo había matado hace siglos y que era imposible que siguiera vivo.

El joven les contó toda la historia. Les dijo que él era un vampiro y que era imposible que le entregara el alma por que no tenía.

El diablo se retiró y la muerte quedó tan asustada que desapareció por un largo tiempo. Matías sigue viviendo en el mismo lugar y cada vez que recuerda ese día no puede aguantarse las ganas de reír.

sábado, 23 de mayo de 2009

Las Hapiñuñus - Carmen Gutiérrez


Las hapiñuñus son un grupo de monstruas con alas y una cola muy larga. Les tienen miedo al agua, es por eso que no se bañan. Son todas morochas. Les gusta mucho soplar fuego, para así atacar a las personas y sacarles los ojos y comérselos. Cada vez que comen diez ojos les crece un ojo en la cola. Salen apenas comienza a salir el sol.


Un día, una de las hapiñuñus salió a atrapar personas para sacarles los ojos y se encontró con un cazador que le disparó con su escopeta. Le dio justo en la cola en el lugar que tenía un ojo. Empezó a sangrar por un costado. La monstrua se sentía muy mal y se desmayó. Otra de las hapiñuñus la encontró, la levantó y la llevó a la cueva en la que estaban viviendo.

Mientras sus compañeras curaban a la que estaba herida, el cazador la seguía buscando. Las apiñuñus idearon un plan para el cazador. Pero la que estaba herida comenzó a vomitar y a despedir hasta por los ojos lo que había comido. Las otras se preocuparon.
Justo en ese momento, el cazador las encontró y les tiró agua hasta que se cayeron. Después, todas salieron corriendo muy asustadas y se fueron a otra cueva.
Desde ese momento permanecen allí y no quieren salir a ninguna parte por lo que les pasó. Ya no quieren asustar a la gente ni sacarles los ojos para comérselos. Se quedaron allí para siempre.

sábado, 16 de mayo de 2009

HAPIÑUÑU. Celeste Moreira


Es un niño aborigen que mide un metro de alto, no crece más. Vive en una casa común y corriente con su mascota Ñuñus que es una iguana.Él anda descalzo porque no soporta ni puede utilizar calzado. Hapiñuñu tiene una gran ventaja, y está en su poder de escuchar. Escucha lo más mínimo por más lejos que esté.
Se alimenta de frutas, como las manzanas y las piñas. Pero no pue
de comer otras comidas ni otras frutas porque le produce pérdida y caída de cabello. Posee otra gran habilidad que es la de correr. Tiene una velocidad muy rápida.
Él va a todos lados c
on su iguana Ñuñus en su hombro izquierdo, y al parecer es ella la que le da las grandes habilidades. Hapiñuñu le tiene miedo a los perros y gatos. No puede estar cerca de ellos porque le da aprensión y asco.
Tiene que tomar mucho líquido,
jugo de naranja por ejemplo,
cuando llega el momento de usar una de sus habilidades. Es por ello que siempre lleva una botellita en el bolsillo derecho de su pantalón.
La última habilidad que posee es la de gritar y hablar fuerte y despacio. Cuando tiene que gritar, avisar o hablar fuerte a alguien, él lo hace muy bien. Tiene una voz muy potente. Pero cuando va a hablar despacio lo
hace muy bajito, tan bajito que nadie se da cuanta.

Aplastamiento de las gotas. Julio Cortázar




Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.


Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

jueves, 14 de mayo de 2009

Bienvenidos

Hola a todos. Este es un espacio para dejar nuestras huellas de lecturas y escrituras. Los invitamos a visitarlo y difundirlo.
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